Muchos son los casos existentes para poner fin a un contrato de alojamiento en caso de alquiler temporal. Estos se rigen por el artículo 3 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) y pertenecen al grupo de arrendamientos para usos distintos de vivienda, los cuales se caracterizan por dar un uso que no busca satisfacer las necesidades de vivienda, sino que se realiza por motivos de trabajo, estudios o alguna acción que requiera de un piso temporalmente, mas no vacacional.

Si quieres conocer las razones que ponen fin a estos contratos, no dejes de leer.

Por qué poner fin al contrato temporal por parte del arrendado

La terminación de un contrato de alquiler temporal se puede realizar de diversas maneras. Cada uno cuenta con sus propias características y peculiaridades.

No pagar la renta es la primera causa que puede poner fin a un contrato de alojamiento de temporada. De esta manera, si el arrendatario incumple con los pagos el contrato se verá resuelto. Sin embargo, es posible establecer el número de meses que motiven el impago y establecerlo previamente en el acuerdo.

Realizar daños al inmueble o realizar obras sin permiso del arrendador es otro de los motivos para el cese del contrato. De manera similar, causar molestias nocivas, peligrosas o ilícitas también lo rescindirán. El civismo es la clave si no quieres verte en la calle de manera muy motivada.

Por último, si la vivienda fuera subarrendada de manera contraria a lo estrictamente estipulado supondrá la terminación del contrato de alquiler temporal. Pasará lo mismo en caso de cesión, no está permitida la cesión de un piso a otra persona que no haya firmado contrato. Evita cualquiera de estos supuestos y comunica siempre tu situación si tienes alguna duda..

Razones que ponen fin al contrato por parte del arrendatario

No solo si eres arrendatario tienes que cumplir con tus deberes, el arrendador también tiene los suyos. En caso de negarse a realizar las reparaciones necesarias para conservar en buenas condiciones de habitabilidad la vivienda, es un factor para poner fin al contrato (Esto no implica el daño de una cafetera, hablamos de daños mayores).

Si el arrendador no facilita el uso pacífico de la vivienda o se dan perturbaciones de hecho o derecho, el arrendatario tiene todas las de la ley para finiquitar el contrato.

Por último cabe bien mencionar que como inquilino en un alquiler de temporada no podrás poner fin al contrato seis meses después de su firma como es lo normal en un contrato de vivienda habitual, en caso de permitirse la salida anticipada por parte de la propiedad deberás comunicarlo con al menos 30 días de antelación o según lo acordado en el contrato.

Si te surge la duda de cuándo abandonar la vivienda ante lo expuesto en el último punto, cabe decir que esta situación se producirá cuando finalice el contrato. En caso de que seas propietario y te preguntes cuándo puedo recuperar mi piso, recuerda que será al final del contrato y si este no se cumple.

Conclusiones

Poner fin a un contrato de alojamiento temporal tiene varias causas y consecuencias que afectan tanto a arrendador como a arrendatario. Lo mejor en estos casos es buscar una buena relación entre ambas partes y evitar llegar a este punto, sin embargo, si sucediera, lo más recomendable siempre va a ser acudir al asesoramiento de los profesionales en caso de dudas o antes de proceder con cualquier acción de cualquiera de las partes.