Por Norma Durán

Lodging Officer en DFLAT Madrid

 

Todos necesitamos un techo para poder guarecernos, por lo cual es muy probable que en algún momento de nuestras vidas hemos alquilado un piso para vivir, una casa rural para vacacionar, o una habitación de hotel en la cual hospedarnos. Pero, lo que tal vez no todos hemos hecho es dar el mantenimiento adecuado a una vivienda y a los muebles que nos han sido proporcionados.

Una de las características del actual tema de arrendamiento es el riesgo en que se ha convertido el alquiler por la falta de preservación, pulcritud, cuidado y mantenimiento en general que los inquilinos tienen con relación a los inmuebles de alquiler.

Muchas veces, no importa siquiera la edad o el poder adquisitivo del inquilino, no les dan el mantenimiento adecuado a la vivienda. No cuidan los muebles, las paredes, el suelo, los electrodomésticos, ni mucho menos evitan situaciones de riesgo; ya que se trata de una propiedad prestada, el cuidado no es igual al que darían a una vivienda propia.

Es bien cierto que, el casero demanda al inquilino una fianza/depósito para estar cubierto en caso de que se ocasionen daños o desperfectos durante la estancia de alquiler, pero desafortunadamente la realidad es que la fianza puede no cubrir ni la tercera parte de los daños.

Al término de un contrato de alquiler y a la salida de un inquilino, es muy común encontrarse la vivienda en mal estado, sin haber recibido el mantenimiento adecuado, con paredes sucias y manchadas, suelo con marcas, mobiliario roto, desperfectos u electrodomésticos que ya no funcionan. Menaje de cocina y lencería del dormitorio faltante o muy estropeado, desagües atascados, la vivienda muy sucia y que requiere una limpieza a fondo. Por no mencionar los desórdenes que podría llevar horas reorganizar, la vivienda llena de basura y desperdicios, y más de uno ha terminado incluso en un proceso legal con el propietario por los desastres ocasionados.

En la mayoría de los casos todo esto suele pasar por descuido, negligencia o simplemente por falta de voluntad para dar un mantenimiento adecuado a una vivienda que hemos tenido bajo alquiler.

Haciendo un paréntesis, como consejo, es recomendable tomar fotos instantáneas y firmarlas –por ambas partes– al momento de recibir/entregar una propiedad para tener pruebas y poder prevenir cualquier altercado en el futuro.

Para evitar todo esto, sólo se requiere un poco de sentido común. A saber que si dejas la fregona sobre un suelo de madera ésta dejará marcas, que si pones un objeto muy caliente sobre la encimera se puede quemar, que si dejas restos de basura en el fregadero estos se pueden ir por la cañería y obstruirla, si no tratas con cuidado los cajones y las baldas de la nevera estas se pueden romper,  que la puerta de la lavadora no se puede abrir a jalones y que hay que esperar el tiempo prudente antes de abrirla, que los colchones se manchan con facilidad y que para evitar eso existen protectores o que si la vitrocerámica se raya por limpiarla inadecuadamente dañará su apariencia y no se podrá reparar, sino que deberá ser sustituida… así podríamos continuar, y la lista sería interminable.

Otra problemática común es que, a pesar de que en el contrato de alquiler se establecen diversas restricciones con el fin de proteger el inmueble, una gran cantidad de inquilinos suelen incumplirlo, al cometer algunas de las siguientes violaciones: hacer hoyos en las paredes, romper ventanas y no notificarlo, o dejar basura y otros artículos acumulados en la vivienda cuando deberían retirarlos al momento de su partida. Este tipo de situaciones, además de la falta de un mantenimiento adecuado, provoca el deterioro del inmueble e implica un trabajo posterior de reparación, limpieza y reorganización por parte del propietario.

También se podría asumir que, a mayor capacidad de gasto, pues más civismo, aunque esto no siempre es así. Por eso, a veces me pregunto ¿Será bueno seguir confiando en la educación y el civismo a la hora de poner en alquiler un piso?

Hoy en día encontramos herramientas y productos especiales para realizar un mantenimiento adecuado a una vivienda y protectores para prevenir y proteger casi cualquier tipo de daño en el mobiliario de una casa ¿Que tanto esfuerzo puede costar hacer uso de ellos?

Esta es la razón por la que muchos propietarios han tenido incluso que bajar la calidad de los muebles para poder asumir las pérdidas con resignación y simplemente esperar tener un poco de suerte con el próximo inquilino y que le dé el mantenimiento adecuado.

Claramente, existe un trabajo serio de concienciación colectiva sobre el uso y goce de los bienes ajenos que hay que hacer. La educación y la conciencia se hacen necesarias para que podamos ayudarnos a prevenir los daños en la propiedad prestada.

En cualquier caso, para prevenir y ayudar a los inquilinos en la preservación y mantenimiento adecuado a una vivienda, hemos sintetizado una serie simple de recomendaciones para el mantenimiento de una vivienda en alquiler. Así, cuando nos toque devolver el inmueble que se nos ha prestado lo entreguemos tal como lo recibimos, es decir en condiciones apropiadas, y quizás con un poco de esmero en el mantenimiento, mucho mejor que cuando lo recibimos.