El contrato de alquiler de una vivienda y por tanto el de temporada distingue en la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) las figuras de fianza y depósito a la hora de llevar un contrato de alquiler.

Es muy común, como inquilino, confundir o no tener claro cuál es la función de cada figura, pues si bien sus fines son los mismos, cada uno funciona de forma diferente y conviene conocer las diferencias.

Diferencias entre fianza y depósito en el contrato de alquiler:

LA FIANZA

La fianza es la figura fundamental y obligatoria. La Ley de Arrendamientos Urbanos 29/1994  en su artículo 36 establece la obligación de abonar al propietario una cantidad en concepto de fianza.

La fianza es la figura fundamental y obligatoria. La Ley de Arrendamientos Urbanos 29/1994 en su artículo 36 establece la obligación de abonar al propietario una cantidad en concepto de fianza. Clic para tuitear

Ésta será de valor equivalente a una mensualidad de la renta de alquiler si se trata de una vivienda y de dos mensualidades si se trata de un local de negocio. Este importe se entrega al propietario, el cual, tiene a su vez la obligación de entregar este dinero en el IVIMA de Madrid.

Si la vivienda se devuelve en el mismo estado que se encontró cuando se empezó a vivir, y no has contraído deudas por impago de rentas, o de suministros, la propiedad debe proceder a devolverte el dinero.

Debes tener en cuenta que el arrendador o propiedad deberá solicitar la cantidad entregada al IVIMA y este proceso puede demorar unos 30 días (Recordar que en general el propietario no dispone de ese efectivo en el momento de la salida del inquilino).

No conviene olvidar que si el inquilino abandona el apartamento antes de haber cumplido el primer año de contrato, tendrá una penalización pertinente en contrato de la fianza que depositaste cuando firmaste el contrato.

La fianza es un importe destinado a cubrir los posibles desperfectos que el inquilino produzca en el inmueble, y que el propietario comprueba cuando el arrendatario haya abandonado la vivienda.

EL DEPÓSITO

El propietario de la vivienda puede voluntariamente solicitar un depósito a su inquilino. Se estipula en la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) que se aplique como garantía adicional a la fianza. No es obligatoria, pero si es legal solicitarlo y sirve de garantía de pago de la renta por parte del inquilino.

La cantidad que se entrega por este concepto se pacta entre las partes en la firma del contrato, la costumbre es que sea una mensualidad de alquiler que queda en manos de la propiedad.

Pese a ser costumbre, hay propietarios que piden de 2 a 6 meses. DFLAT Madrid opina que cuando se realizan contratos de temporada de un año o menos, este importe de un mes mas el mes de fianza es adecuado y suficiente, pero para contratos de vivienda y para inquilinos que puedan residir más de tres años nos parece insuficiente y arriesgado.

El depósito de garantía tiene como finalidad la de asegurar al propietario la ejecución del contrato, si el inquilino no cumple el tiempo estipulado ese dinero se lo queda el dueño de la vivienda. Por tanto el depósito se reembolsa al inquilino siempre y cuando no existan importes pendientes de pago (rentas mensuales o suministros) y siempre que no haya habido una rotura contractual entre otros motivos, pero siendo estos dos los más habituales.

Además, debes saber que puedes designar a un tercero como justo depositario de ese importe entregado por el inquilino en la firma del contrato que regula el alquiler.

EN RESUMEN, Diferencias entre fianza y depósito

Mientras la fianza es obligatoria (1 mes para vivienda y 2 meses para otro tipo de arrendamientos) y debe depositarse en el IVIMA por el propietario, el depósito es, en cambio, opcional y adicional a la vivienda y lo guarda el propio arrendador y no lo tiene que depositar en el IVIMA.  Respecto al importe del depósito, será el que ambas partes pacten, sin que esté establecido un mínimo ni un máximo.

El mercado entiende que con 6 meses de depósito es la garantía idónea para un contrato de vivienda pues con este importe se garantiza bastante las rentas al ser el proceso de desahucio de duración similar.

Ambos, fianza y depósito, sirven para proteger el estado del inmueble en el momento de resolución del contrato y para atender a indemnizaciones e impagos que se hayan producido una vez se resuelva el mismo.